domingo, 20 de julio de 2014

Las identidades y los Otros


Todo el que se ha alejado de su origen,
añora el instante de la unión.

Yalal ad-Din Muhammad Rumí


Hace ya algún tiempo, recuerdo que leí una entrevista a Amin Maalouf donde se refería a sí mismo como portador de pertenencias múltiples, decía que se sentía libanés, francés, cristiano, y creo que alguna otra pertenencia más que ahora no consigo rememorar.

En el libro "León el Africano", Maalouf glosa, en mi opinión en una extraordinaria prosa poética, la vida de Hasan al Wazzani, hijo de Oriente y de Occidente a caballo entre el s. XV y el s. XVI, desde del abandono de Granada, por la pérdida de la misma a manos de las tropas cristianas, (o reconquista según el punto de vista) hasta su periplo por diferentes países y culturas.

Dice Maalouf en boca de Hassan: "Soy hijo del camino, mi patria es la caravana y mi vida, la travesía más inesperada". Y añade más adelante: "Y, bien mirado, ¿no es algo que hago yo?: ¿Qué he ganado, qué he perdido, qué le puedo decir al Acreedor supremo? Me prestó cuarenta años, que yo he esparcido al hilo de los viajes: mi sabiduría ha vivido en Roma, mi pasión en El Cairo, mi angustia en Fez, y en Granada aún vive mi inocencia".

El libro me evocó sentimientos de pérdida, de cambio y los duelos necesarios tanto en un caso como en el otro y sobre todo unas reflexiones que, en mi opinión, se ciernen a lo largo de todo el libro como un relato intenso, firme y sin complejos sobre la identidad, la suya, la de Hassan, el Granadino, el Fesi, el Zay-yati, según nos dice, el que tiene por patria la caravana.

La identidad de Hassan, hecha de múltiples pertenencias, hoy probablemente se nos hace presente en muchos ámbitos y niveles, desde la llamada identidad europea, pasando por el conflicto entre chiíes y suníes de Irak, hasta las trepidantes "caravanas" de Facebook, la de la "marca personal" (que pregonan los traders del marketing), la de las personas, la de los grupos humanos, etc. Pero, vayamos por partes.

Desde hace ya algún tiempo la cuestión de las identidades está en el centro de muchos debates y confrontaciones, directa o indirectamente, de hecho me atrevería a decir que, tanto a nivel del sujeto individual como en lo colectivo, o aquel "Yo-nosotros" (Trevarthen, 2009), son tan antiguos como la cultura, si entendemos el núcleo de la identidad como aquella respuesta a la pregunta de “¿quién soy yo?” y la credibilidad continuada de la misma. Como animales sociales que somos, esta pregunta solo tiene sentido en base a las relaciones que conectan nuestro Yo con los otros en un determinado contexto histórico, tanto si lo miramos desde nuestra individualidad como desde nuestras pertenencias colectivas.

Los escritos de Maalouf pueden ser un buen acompañante para repensar las identidades en el mundo actual.

El concepto de identidad, a pesar de ser relativamente nuevo en el discurso social (patente sobre todo en el s. XIX para referirse al nacionalismo y a las identidades de los grandes grupos humanos), ha estado presente a lo largo de la historia del pensamiento, de una manera o de otra, sea sobre el sentido básico del ser de uno mismo y su permanencia o sobre las diversas pertenencias sociales. Pero, es a principios del siglo pasado cuando desde las ciencias sociales se empieza a hablar y a investigar sobre la identidad social y grupal, aspecto éste menos reconocido y más ambivalente.

La identidad es un todo heterogéneo, no se puede compartimentar en trocitos, ni viene dada como un estigma, ni está inscrita en nuestros genes, sino al contrario remite a diversos procesos de investimento de diferentes tipos de pertenencia, que vinculan lo individual con los grandes grupos. Esto es lo que podemos observar por ejemplo en el mundo que rodea al niño (la familia inmediata, con sus valores, estereotipos, etc.) respecto a los cambios que se producen en la adolescencia, donde entran en juego situaciones nuevas que serán investidas (grupo de amigos) y donde se modifican aquellos investimentos tempranos. Es en este período que se consolidan ciertas identificaciones y en el que determinadas pertenencias (comunidad religiosa, política, étnica, hábitos alimenticios, etc.) se sienten y se empiezan a pensar como propias. Las intifadas palestinas son un buen ejemplo.

Las pertenencias que nutren la identidad tienen que ver con el aprendizaje que hemos mamado (la lengua materna es un elemento básico, los antepasados, las tradiciones de nuestro pueblo, etc.) y con lo que es propio de nuestro tiempo, con los marcos culturales de nuestra época.

Habitualmente en nuestra vida cotidiana, como señalan Bauman, Volkan y el mismo Maalouf entre otros, no somos demasiado conscientes de nuestra identidad de grupo grande, que emerge y se hace más o menos explícita ante los ataques, amenazas o cuando se siente que están en peligro determinadas pertenencias o sentimientos de pertenencia. Es decir, con la identidad pasa como con la electricidad, que cuando hay un corte o nos quedamos sin corriente es cuando pensamos en ella o valoramos su importancia.

Cada vez hay más voces que caracterizan las sociedades actuales como de "crisis de civilización", es decir, que de seguir con los niveles de producción y consumo dominantes (la vía del crecimiento continuo y del agotamiento de los recursos del Planeta) nos acercamos aceleradamente a un colapso civilizatorio, similar al que representó la revolución neolítica o la revolución industrial, tanto en Oriente y Occidente como en el Norte y el Sur.

Pues bien, en este escenario que se ha ido configurando claramente en las últimas décadas, las cuestiones y fenómenos que de una manera u otra, directa o indirectamente, hacen referencia a los procesos y conflictos identitarios cada vez son más notables, para bien o para mal, lo queramos o no.

Para entender la vida de las personas y de los grupos humanos en las sociedades de hoy es necesario plantearnos estos procesos que ponen de relieve las identidades, lo que pensamos que somos y lo que pretendemos ser, ciertamente no como causa única sino como emergente resultante de nuestro desarrollo social, político y cultural, porque esta "crisis de civilización", no lo olvidemos, tiene una cara humana, la de los sufrimientos y esperanzas de todos.

Soy consciente que plantear y confrontarse con la cuestión de las identidades genera recelos y suspicacias de todo tipo, incluso en aquellos que se cuestionan y luchan contra el estado de cosas existente. Más adelante volveré sobre ello.

Nos podemos preguntar: ¿Porque las cuestiones identitarias están en las entrañas de muchos de los conflictos y aspiraciones actuales, que se dan en este marco de la llamada "crisis de civilización"? Insisto, no me estoy refiriendo a la identidad como un concepto ahistórico, o a las identidades florecientes del siglo XIX, sino a unas ideas complejas y diversas que viven hoy en el corazón de las personas.

Plantearnos este porque, quiere decir planteárnoslo en sus diferentes expresiones, tanto las que nos conducen por ejemplo al fundamentalismo religioso, al fundamentalismo étnico o al fundamentalismo consumista (decía G. Bush tras el 11 de septiembre, "Ahora, ya podéis volver a comprar", como bálsamo para la sociedad americana después del trauma), así como las expresiones aspiracionales de los escoceses y catalanes, o las de la construcción de una identidad europea, o las que, en otro nivel, expresan sentimientos de pertenencia a través de los tatuajes, como señala M. Maffesoli.

Estas diferentes expresiones pueden ser entendidas, unas veces como manifestaciones de unos prejuicios compartidos, incluso hostiles, de un grupo hacia otro, y otras como manifestaciones tolerantes y respetuosas de unas pertenencias. Parece que destruir al adversario o dialogar con él y convertirlo en aliado sigue siendo el eterno dilema, en especial de las élites y líderes políticos, aunque, como decía hace dos mil años el filósofo chino Sun Tzu "ganar sin luchar es lo mejor" (de su libro "El arte de la guerra").

En mi opinión algunos de estos porque tienen que ver en primer lugar, entre otros fenómenos, con el carácter y tipo de hegemonía que la "sociedad de consumo" ha ido construyendo, que se infiltra hasta la médula de nuestras conductas y aspiraciones, y que casi todos, de una manera o de otra, asumimos sus rutinas e inercias como base de nuestro modo de vida, tanto en las sociedades que la viven de pleno como en las sociedades que están en camino o la tienen como modelo. Hoy los medios nos dicen continuamente que ya volvemos a "crecer" y nos muestran las carreras para ser los primeros en las colas de las rebajas.

El consumo se convierte consumismo, es decir, un patrón de conducta y una actitud mental que abarca todas las relaciones con los bienes y con muchos aspectos de nuestra vida (sexualidad, etc.). Los fenómenos de consumo y compra no pueden explicarse sólo por el desarrollo tecnológico y económico, pues el placer suscitado por el consumo está asociado a la erosión de determinadas fuentes de identidad (fragmentación social, pérdida de vínculos, "vacíos" emocionales, etc.) que se intentan compensar (al menos en el corto plazo) a través de la compra, posesión y consumo de "objetos".

El sujeto-consumidor se concibe y pugna por la autorrealización a través de los innumerables bienes -objetos- para la consecución del disfrute, gratificación, recompensa y se construye a través de estas relaciones objetualizadas. Los objetos son "investidos" (o "híper-investidos") pasando a formar parte de nosotros mismos.

Y así, la identidad personal (y la de determinados grupos) depende cada vez más de los objetos que poseemos, que no sólo son sustituibles, sino que "deben" ser sustituidos (efecto moda, etc.), pues simbólicamente "consumimos" o incorporamos en nosotros a otras personas, ideas u objetos materiales como medio de supervivencia psíquica, y esto nos da una aparente y momentánea solidez, confianza y pertenencia confortable. Los símbolos, así construidos, refieren a una ausencia, que nos remite a nuestra identidad.

Este sujeto-consumidor aparece cada vez más como el imaginario de un protagonista solitario, confrontado con múltiples decisiones y elecciones sobre que es "lo mejor", y en este sentido siempre hay quien pretende orientar o facilitar el proceso. Así, por ejemplo, nos dice Caprabo en una de sus inserciones publicitarias: "Hola libre-comprador. Por ti llegaremos al fin del mundo y hasta el último rincón para traerte lo mejor de nuestra tierra "-con las cuatro barras de la bandera incluidas-.

La emergencia del anhelo identitario es también consecuencia de la pérdida de referentes, de la crisis de los grandes metarrelatos, que han sustentado la modernidad en el mundo occidental (el mito del progreso, determinadas ideologías y religiosidades, etc.), junto con la crisis o desmantelamiento progresivo de las sociedades "protectoras" nacidas después de la 2 ª Gran Guerra (Welfare State, etc.).

Otro aspecto que revela actualmente la importancia de la cuestión identitaria son los grandes fenómenos migratorios, que ponen de relieve la confrontación con el diferente, con el extraño, con el Otro y que en determinadas circunstancias hace que los miedos y las inseguridades se conviertan exaltación enfurecida de lo propio y más primitivo (por ej. los movimientos xenófobos y racistas en la Europa de hoy, etc.). Seguro que hoy para algunos, como lo muestran las recientes elecciones europeas, sería un anatema lo que decía el imán Qushairi (s.IX), "sin conocer nunca a un extranjero, nunca descubriremos quiénes somos".

He dicho antes que las cuestiones identitarias despiertan recelos, suspicacias e incluso hostilidades, tanto a nivel de debate teórico como a nivel político concreto, y a menudo se elude o evita la cuestión.

Los sentimientos de identidad y de pertenencia a un grupo grande (clanes, tribus, creyentes, fans de un grupo de rock, nacionalistas, socialistas, etc.) forman parte de la propia existencia como seres sociales, y a la vez que proporcionan diversas gratificaciones a los individuos (autoestima, evitar la soledad, alegría, etc.) también conllevan a menudo prejuicios hostiles contra los miembros de otro grupo grande, que se pueden expresar en  su vertiente más maligna (racismo, antisemitismo, islamofobia, etc.).

Cuando estas expresiones de prejuicios hostiles se han manifestado socialmente muchas veces lo han hecho o lo hacen en nombre de la identidad propia, y este es uno de los aspectos que hace que, de manera simplista, se asocie la idea de identidad con el prejuicio expresado.

Desde el ámbito político y también desde el discurso social impera la concepción de la valoración racional y del cálculo realista de las acciones, es decir, es predominante lo que podríamos llamar como forma racional de actuar ("realpolitik"), que presupone que los individuos y los actores sociales (partidos, líderes, gobiernos, etc.) toman las decisiones a partir del cálculo racional de lo que es más ventajoso en un momento determinado y esta actitud de fondo condiciona en gran medida su comportamiento.

Sea por interés, por ignorancia o porque simplemente no se puede / quiere entender, el resultado es que se pregona y defiende, a menudo de forma vehemente, una supuesta racionalidad como criterio de verdad, aunque si prestamos atención a los conflictos sociales de todo tipo vemos que los aspectos afectivos, emocionales y simbólicos están en el centro de las más diversas decisiones y acciones, pero la "realpolitik" pone en el baúl de los trastos inútiles los sentimientos y las emociones.

En un reciente debate parlamentario la diputada Rosa Díez (UPD) intervenía "acaloradamente" desde la tribuna, creo que en respuesta a Marta Rovira de ERC y a su vez defendiendo un determinado "nacionalismo español constitucionalista", diciendo (cito de memoria), que la política no tenía nada que ver con los sentimientos, la identidad y los sueños (¿acaso no conocía aquel famoso discurso de M. Luther King?). Como se suele decir, la escena "hablaba por sí sola", así como el plano de la cámara de TV enfocando a Rubalcaba y su lenguaje no verbal.

Sin embargo, si hemos de hacer caso a determinados medios, parece que a veces algunos toman en consideración ciertos planteamientos de tipo psicosocial (como por ej. los que propone D. Kahneman su libro "Pensar rápido, pensar despacio") para explicar las dificultades, de lo "defectuoso" o los sesgos en la toma de decisiones.

En el campo de las ciencias sociales, y también dentro de algunos de los diversos matices o colores de la izquierda, existe una tradición vigente aún hoy, que tiene mucho que ver con aquella afirmación que hacía Pierre Bourdieu ("El oficio de sociólogo", 1967) cuando decía que la maldición del sociólogo era que tenía que trabajar con objetos que hablaban. Es decir, una desconfianza en la vivencia de la subjetividad y con todo lo que tiene que ver con lo afectivo, en resonancia con la “realpolitik”, objetivante y muy cientifista.

En una interesante entrevista (Público, 25/06/14), el profesor de antropología religiosa de la UB, Manuel Delgado ponía un contrapunto a estas cuestiones:

  "... Los grandes líderes revolucionarios han sido nacionalistas... ¡Patria o muerte, venceremos!", "... Después del congreso de Bakú, la Internacional Comunista añadió a su conocido lema: "Proletarios del mundo uníos", el de "Proletarios y pueblos oprimidos del mundo uníos". "... Cuando Dolores Ibarruri llamaba por los altavoces de las calles de Madrid al enfrentamiento contra las tropas sublevadas, lo hacía evocando el 2 de Mayo,... se planteaba la guerra como una guerra patriótica."

La resultante de ciertas suspicacias (honestas) hacia las cuestiones identitarias conduce a un callejón sin salida, donde se elude la complejidad de los fenómenos sociales de la "modernidad líquida", y así, no se llegan a captar las relaciones íntimas del ser del hombre y el ser de la sociedad, que se manifiestan a través de los grupos grandes (antes referidos).

En mi opinión se soslaya también esta complejidad cuando, por ejemplo en Catalunya, partidarios de la independencia consideran que el conflicto tiene que ver más con el soberanismo que con las identidades, pues consideran que "identidad, todo el mundo tiene la suya" y así creen liquidar un debate difícil, con muchos malos entendidos, pero que tarde o temprano vuelve o volverá a emerger (este tema me lo dejo para otro artículo).

Necesitamos hacer como A. Maalouf, ser valientes, desacomplejados y empáticos para abordar las identificaciones y pertenencias diversas que conducen hacia identidades cada vez más complejas, cambiantes y lábiles, alejándonos de las omnipotencias tan actuales, con la humildad de reconocer nuestras propias limitaciones y si conviene poder ser capaces de aceptar, como decía Rumí, el gran poeta sufí del s. XIII, que "Todo el que se ha alejado de su origen, añora el instante de la unión".

                                              
Marcel Cirera                                                                     Julio de 2014

jueves, 17 de julio de 2014

El consumidor informado: un mito de nuestro tiempo



Con frecuencia podemos leer en los medios o en informes elaborados por expertos (incluso en el sector de la Investigación social y de mercados), que actualmente existe un “consumidor/comprador informado”, o “Más informado”, así tal cual, con lo que cabría preguntarse sobre el punto de referencia del adverbio (se supone que más informado que “antes”, ¿qué antes?); también nos topamos con afirmaciones como “consumidor más inteligente”, “consumidor más exigente”, en parte como derivadas de este consumidor más informado. Todas estas expresiones están referidas, por lo general, a la toma de decisiones y en concreto a la decisión de compra.

Estas afirmaciones, a primera vista, parecen una obviedad (aunque, a veces, suelen presentarse un gran descubrimiento, por parte de quien lo dice), pues es obvio que el consumidor de hoy está más informado que el de ayer, máxime si consideramos que nos encontramos en lo que se ha denominado como “Sociedad de la Información”, una sociedad en la que proliferan las multipantallas y los multicanales, en la que en pocos segundos podemos disponer de datos a través de Google, Wikipedia, etc.

Casi, casi, se hace difícil continuar afirmando que nacemos como una “tabula rasa”, cuando vemos a niños de muy corta edad manejándose con el ipad.

Entonces, si es una gran obviedad que somos sujetos-consumidores cada vez más informados, quizás lo que se esté diciendo con aquellas expresiones vaya más allá de lo denotado por las mismas y tenga que ver con lo que se connota, con un sentido más allá de lo literal, aunque estas afirmaciones sin más, se repitan a modo de papagayos.

Vayamos un poco más allá; Si la idea del “consumidor más informado” se refiere a un sujeto “más conectado”, que ciertamente es una característica creciente en las sociedades actuales, estaríamos hablando de un sujeto que puede obtener información a través de diversos medios y sistemas, que puede conectar con la opinión de otros consumidores, y esto probablemente es un apoyo en la toma de decisiones, pero el problema del acto de decidir subsiste.

Si lo que se está diciendo es que se trata de un consumidor con más conocimiento o más consciente, no estaríamos muy lejos de lo anterior (en todo caso ¿consciente de que?), por ejemplo, de que un yogur con bifidus es bueno para la flora intestinal, o que, siendo más consciente este consumidor, podría pensar que este yogur tiene un valor funcional añadido, o que este yogur se presenta con una cualidad organoléptica asociada al valor cuidado de su salud, etc., pero en todo caso esto no acabaría explicando el proceso decisional del mismo.

Es decir, a lo sumo, este supuesto consumidor más consciente podría disponer de un arsenal de racionalizaciones abundante, pero estas no son las determinantes del proceso de decisión, sí son influyentes (para bien o para mal respecto al acto de compra), pero la decisión es un proceso emocional y afectivo cuyas motivaciones suelen se inconscientes.

Hoy sabemos, desde diferentes enfoques, que los procesos de decisión, y el de compra entre ellos, no obedecen, básicamente, ni a los inputs informativos, ni al conocimiento racional del objeto, sino a las relaciones que construimos con los objetos, es decir, nuestras representaciones emocionales y simbólicas con los mismos, que se originan en la elaboración mental del acto perceptivo.

D. Kahneman (“Pensar rápido, pensar despacio”, 2012), psicólogo cognitivo, considera que en la gran mayoría de procesos decisionales suele prevalecer el sistema de pensamiento rápido, intuitivo y emocional sobre el sistema lento, deliberativo y lógico. Y ello sucede, no solo en las decisiones de consumo, más o menos banales, sino también en las grandes decisiones políticas o financieras. En este sentido, D. Tucket, psicoanalista británico y participante en del Global Economic Symposium y el Global Risks Network del Foro Económico Mundial, en su estudio sobre el comportamiento de los mercados financieros de la City, señala que las decisiones tomadas por los grandes managers en el contexto de la reciente crisis, respondían a unas determinadas fantasías inconscientes asociadas a un proceso de descontrol emocional (manía, omnipotencia, etc.) construidas a partir de su percepción de la dinámica de los mercados (“Minding the markets. An Emotional Finance View of Financial Instability”, 2011).

En la sociedad de consumo del s. XXI donde el sujeto, en su rol de consumidor, está sometido a una gran cantidad de estímulos (un acto de decisión de compra dura aproximadamente 2,5 segundos; recibimos cada día unos 50 GB de información; no podemos atender al mismo tiempo más de 7-9 unidades informativas; etc.), hiperconectado, en unos contextos “globalizados” llenos de incertidumbres, en los que él mismo actúa como sujeto-objeto de consumo, es una ficción la idea de un supuesto “consumidor informado” capaz de tomar así mejores y más “inteligentes” decisiones.

Es casi un contrasentido considerar que los procesos y dinámicas de consumo se basan en las decisiones de un “consumidor informado”, o en todo caso la información misma formaría parte de la ficción construida como una narrativa, en el núcleo de la cual reside la fantasía de que la compra y posesión del objeto conlleva la felicidad, mientras el deseo (correlato de una fantasía) se mantiene insatisfecho, y así, volver a repetir el ciclo.

De tal forma, me parece más adecuado pensar que el supuesto “consumidor informado”, es parte integrante de una mitología actual sobre el consumidor, construida como una narrativa, de fragmentos perceptivos y emocionales, entre cuyos contenidos destaca el considerar que hay una realidad estática, independiente y exterior ("afuera") a explicar y descubrir, que es percibida por los sentidos (como si de un espejo se tratara), separada del observador y que éste puede reflejar “tal cual es”, sin mediar proceso alguno. Por esto, puede llegar a considerarse que el “consumidor informado, cada vez más informado, tomará decisiones más inteligentes”.

En consecuencia, el “héroe” de esta narración mitológica sería un sujeto de pensamiento concreto (“operativo”, de cariz alexitímico), amante del pensamiento positivo, de lo breve, rápido, voraz y empachado de datos.

En todo caso esta mitología muestra la gran dificultad de aprender de la experiencia (¡allá cada cual con sus mitos!) y sobretodo que las ideas y sentimientos así considerados son vividos no como producto de una actividad mental compleja (que incluye la percepción, pero no se limita ella) sino como hechos concretos y absolutamente ciertos, que nutren a este “consumidor informado”.

Decía R. Rorty "Toda observación, todo conocimiento sobre el mundo, es una construcción del observador y no una representación directa de la realidad como tal".


                                                          
Marcel Cirera                                                                                              Julio 2014

domingo, 30 de marzo de 2014

Jornada experiencial i de reflexió


CATALUNYA-ESPANYA, 
diàlegs (im)possibles? 

Jornada experiencial i de reflexió


"Mapa político de las provincias de la Monarquia", de 1854, conservat a la Biblioteca Nacional de Madrid.

Sembla que el clima social en la relació Catalunya-Espanya és cada vegada més tens, conflictiu i incert. D’això en són expressions directes les declaracions i preses de posició dels diferents polítics i partits implicats, les opinions publicades als mitjans, etc.
L’experiència ens ensenya que, quan els grans col·lectius o grups humans entren en conflicte, les vies tradicionals de l’acció política es veuen fortament limitades i tendeixen a enquistar-se en la confrontació i/o a generar dinàmiques molt tenses.
Més enllà de les posicions polítiques i ideològiques, els grups en conflicte apel·len, de manera conscient i inconscient, a les seves identitats, tradicions o història i, sovint, s’actualitzen i es reviuen velles ferides sentides i compartides.
 A partir d’aquests marcs, ens proposem explorar de manera dialogada i reflexiva les nostres formes de pensament, sentiments, estereotips, etc. subjacents al conflicte de la relació Catalunya-Espanya, probablement generades al llarg del temps i actualitzades ara com base de les resistències al diàleg. 

La tasca que ens proposem consisteix a:
Explorar i reflexionar sobre els aspectes que, de fons, donen sentit i ens poden explicar el conflicte Catalunya-Espanya avui.

Mètode de treball
Durant la sessió treballarem a partir del diàleg i no sobre exposicions teòriques.
La reflexió sobre la pròpia experiència, la interpretació i les metàfores, són eines per dur a terme la tasca.

Horaris, dates i lloc
La Jornada es realitzarà el dia 10 de maig de 2014, a l'edifici de l'A. M. Rosa Sensat, Av. de les Drassanes, 3. 08001Barcelona . Començarà a les 9:30 hores i finalitzarà el mateix dia a les 13:30 hores. La recepció dels participants s’iniciarà a les 9:00 fins a cinc minuts abans de l’inici de la Jornada.

Inscripcions
La participació és limitada i es farà per rigorós ordre d’inscripció. L’import d’inscripció a la Jornada són 30€. El període d’inscripció s’obrirà el dia 10 d'abril i finalitzarà el 9 de maig, un dia abans de l'inici de la Jornada. Per fer efectiva la inscripció cal:

(1) enviar un e-mail a espaisdepensament@gmail.com amb les dades següents:
nom i cognoms
adreça d'email i telèfon de contacte.

(2) fer una transferència bancària o ingrés al compte ES54 0081 0150 5900 0110 3016 indicant clarament el vostre nom. Es pot fer també el pagament presencial, el dia de la Jornada, prèvia confirmació de la inscripció.

S'informarà per email de l'acceptació de la inscripció.

Informació
Per informar-vos, podeu contactar amb: espaisdepensament@gmail.com


Organitza

lunes, 17 de febrero de 2014

Supervivientes de cáncer en Catalunya


RESUMEN PARA LA PRENSA

Supervivientes de cáncer en Catalunya

La mejora de la prevención, la detección precoz , el diagnóstico y el tratamiento del cáncer ha comportado en las últimas décadas un aumento de la supervivencia.

En Catalunya el año 2012 había aproximadamente 107.778 personas que convivían con un diagnóstico de cáncer ( 60.606 hombres y 47.172 mujeres ) . Se constata que el aumento anual de supervivientes es alrededor del 1,6% en las mujeres y del 1,7% en los hombres . Por tipo de cáncer el de próstata en los hombres y el de mama en las mujeres son los de mayor prevalencia.

Cada año se diagnostican también unos 200 cánceres infantiles ( en menores de 15 años ) .

Cuando el médico te dice " a partir de ahora puedes hacer vida normal"

Los resultados de la investigación cualitativa encargada por la FECEC[1] sobre las vivencias de personas que han finalizado un tratamiento oncológico concluyen que :

Los supervivientes necesitan encajar la experiencia vivida y reorganizar la vida

En el momento del diagnóstico de un cáncer el sistema sanitario se convierte en el eje en torno al cual gira el día a día de los pacientes y de sus familias. A pesar de ser una etapa dura donde se han de pasar momentos de incertidumbre y de sufrimiento físico y psíquico, el objetivo es claro: la lucha contra la enfermedad . La experiencia se describe como un momento en que se recibe mucho apoyo por parte de los profesionales y del entorno.

La necesaria desvinculación de los servicios de salud a la finalización del tratamiento, provoca una sensación de desamparo que es común entre los supervivientes y, en el caso de los niños, en los padres . El retorno a la normalidad significa encajar la experiencia vivida y redefinir muchos aspectos de la vida.

La enfermedad y su tratamiento pueden dejar secuelas físicas : mutilaciones , cronicidad , ... pero también secuelas emocionales: cambios en las relaciones familiares y de pareja; pérdida del trabajo ; vivencia de estigma social; ... y no siempre se encuentra el apoyo necesario para poder hacer frente.

Destacan las dificultades del superviviente para la reincorporación laboral y en el ámbito financiero

En la vuelta a la vida cotidiana de las personas que han sufrido un cáncer , destaca especialmente las dificultades en el ámbito laboral, como las de adaptación al ritmo de trabajo, situaciones de abuso en la rescisión de contratos a partir de la enfermedad o la necesidad de reorientación en el caso de trabajadores autónomos. Y en el ámbito financiero, donde se encuentran impedimentos para obtener créditos bancarios o seguros, debido a un criterio obsoleto sobre la supervivencia de personas con cáncer. En el caso de los niños y jóvenes preocupa la reincorporación al mundo educativo.

Las necesidades del superviviente van más allá del sistema sanitario

Pasar del curar al cuidar

El crecimiento del fenómeno del superviviente de cáncer plantea por un lado la necesidad de ofrecer un apoyo que ayude a la adaptación de estas personas, niños y adultos, a una nueva situación . Este apoyo debe ofrecer la posibilidad de una elaboración emocional de la experiencia vivida y la cobertura de necesidades operativas concretas : manejo de secuelas, consejos dietéticos, asesoramiento laboral y educativo, ... La persona debe pasar de estar en manos de los demás a estar en manos de ella misma.

Se trata de un trabajo de proximidad en el marco de lo psicosocial por el cual las entidades y asociaciones de lucha contra el cáncer tienen un posicionamiento adecuado.

Promover cambios sociales que ayuden a la reincorporación

Hay que mejorar la normativa laboral o los criterios financieros para tener en cuenta la realidad del superviviente de cáncer, así como evitar el estigma social aumentando el conocimiento de la realidad de superviviente .

Continuar profundizando en el conocimiento de la realidad del superviviente

Teniendo en cuenta las especificidades de los diferentes procesos oncológicos y diversidad de realidades, según la etapa vital, situación social, ... es importante seguir estudiando este fenómeno para adecuar las medidas de apoyo necesarias.



[1] “Supervivents de càncer a Catalunya”. FECEC-EPIRUS. 4.2.14

viernes, 10 de enero de 2014

Las dinámicas y conflictos en los grandes grupos. El ejemplo Catalunya - España


Parece difícil pensar cuando se está en medio de una batalla, lo que fácilmente también podemos reconocer cotidianamente en multitud de conflictos sociales de todo tipo, desde la guerra o genocidio sirio hasta la diversidad de conflictos que se han ido desarrollando recientemente en Europa como consecuencia de la crisis, pues de hecho prevalecen las actitudes y conductas más primitivas que podemos encontrar en los grupos humanos.

Me estoy refiriendo a los grandes grupos humanos, como grandes colectivos de miles o millones de personas que de una manera o de otra tienen y comparten unas señales, símbolos, estereotipos e historia que los diferencian y con los que se identifican (por ej. los alemanes, los musulmanes , los católicos , los seguidores o socios del Barça , etc. ), que a menudo proporcionan autoestima y a veces incluso placer. Ciertamente son grupos más o menos heterogéneos en su seno, que están dotados, en mayor o menor grado, de unas formas de organización, unas estructuras de poder y unos liderazgos.

Cuando estos grandes grupos entran en conflicto, en todo caso, lo que aparece como dominante son unas formas de pensamiento escindido y desintegrado, una disociación entre buenos y malos ( obviamente dependiendo de la óptica desde la que se mire ), la negación y la proyección , que actúan como defensas colectivas predominantes en las relaciones establecidas . De fondo este es su modus operandi, más allá de los discursos periféricos que se estructuran en forma de narraciones más o menos elaboradas, que pueden tomar el carácter de debate político, religioso o futbolístico entre posiciones encontradas, que se renueva y pervive en el tiempo, a partir de unos momentos determinados.

Podemos encontrar multitud de ejemplos históricos y presentes. En la actualidad contemporánea uno de los enfrentamientos que ejemplifica mejor lo que estoy diciendo es el conflicto israelí - palestino, con una ya larga historia de sufrimientos y hostilidades sangrientas.
Estas dinámicas sociales se dan en un contexto histórico determinado y habitualmente van mas allá de una situación puntual, es decir, tienen una más o menos larga pervivencia en el devenir de ciertas sociedades.

Siendo así, no hay que insistir demasiado en que están ubicados en unas situaciones políticas y de poder específicas, pero estas dinámicas sociales de los grandes grupos, como decíamos, varían según el momento, las correlaciones de fuerza y ​​liderazgos políticos ( ej. pensemos en el referido conflicto entre palestinos e israelíes y las figuras de Arafat y S. Peres o la época de A. Sharon , las intifadas, etc. ), pero no se pueden reducir a la acción política convencional, sino más bien son interactivos con ella, lo político a menudo es un emergente del pulso y de estas vivencias sociales.

No hace falta decir que el poder mediático y los mensajes de la opinión publicada influyen en la percepción de las dinámicas de estos grandes grupos, pero tampoco ellos en son generadores y originarios exclusivos.

Sin ir más lejos, hoy nos encontramos entre nosotros con el conflicto Catalunya - España, conflicto de dimensiones crecientes y que por mas que uno se ponga una venda en los ojos, cuando se la quita o se le quitan se da cuenta de que sigue creciendo.

En la relación Catalunya -España es aplicable todo lo que he dicho antes y actualmente lo que prevalece es aquella disociación y negación a la que me refería. Cada día hay más y más evidencias de unas actitudes y comportamientos , vehiculados por los políticos de turno, medios de comunicación y otros, que responden a lógicas primarias y fuertemente disociadas.

Hace unos días Felip Puig, conseller d'Empresa i Ocupació de la Generalitat declaraba "El gobierno español todo lo que hace, lo hace mal " y recientemente el ministro del Interior de España, J. Fernández Diaz, decía que en Catalunya "se esta contaminando la convivencia " y se está produciendo una "quiebra social, familiar" y añadía que los de Mas (el President de la Generalitat) están fracturando la sociedad catalana hasta el punto de que estas Navidades ha podido comprobar que hay familias o amigos que han optado por no reunirse.

Y mientras determinados dirigentes del soberanismo catalán defienden la celebración del referéndum y el derecho a decidir, cabe decir que con el apoyo de las grandes movilizaciones de una parte importante de la ciudadanía de Catalunya, desde el gobierno español se niega una y otra vez este derecho y a la vez varias voces de dirigentes políticos del PP y del PSOE plantean una salida utilizando la " fuerza de la ley", etc . etc .

Los ejemplos de este conflicto, a través de la voz de muchos políticos y también de gran parte del establisment - mediático, serían interminables, pero todos tienen en común, de un modo u otro, la ausencia de un diálogo ( paradójicamente en boca de todos ) que se base en la aceptación de la diferencia y de la posibilidad de visiones encontradas, pues la dinámica de buenos y malos es la que se impone, como he referido anteriormente.

No es sólo un conflicto político, ni sólo un conflicto de poder, es un conflicto de fondo que tiene sus raíces en diferentes identidades colectivas, con diferentes visiones y también con sus estereotipos y prejuicios, lo que parece difícil de entender por parte de muchos analistas y políticos honestos, que basándose en su racionalismo ilustrado les dificulta entender que los grupos humanos se mueven por otros parámetros (por ej. las fantasías y narrativas colectivas, la defensa de lo que se siente amenazado, etc. ) que no son la lógica racional.

En este sentido me parece interesante señalar unas coincidencias entre pensadores que plantean visiones diferentes de las habituales y que provienen de diferentes ópticas y procedencias: L. Moreno, J. Fontana y V. Volkan.

Luis Moreno, doctorado en ciencias políticas y sociológicas por la Universidad de Edimburgo y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas dice en una entrevista ( 2.1.14 . , Edimburgo ):

"Soy un tipo raro ... Siendo madrileño, hace treinta años ya hice la tesis doctoral sobre los casos catalán y escocés, pero entonces nadie podía pensar que la situación se desarrollaría así. A veces no se ve, pero la tesis ya planteaba que estos procesos latentes son muy profundos, no son flor de un día ni de un partido que quiere el poder. No era un " pato muerto " como decía Thatcher ". 

Y continúa más adelante, " España debería entender que Catalunya es un sujeto político. Lo puede negar, decir que es el conjunto de la ciudadanía española como dice la Constitución, y también lo puedo entender, pero no se puede mirar hacia el otro lado con todo lo que está pasando. El catalanismo ha sido guiado por las élites, pero no es elitista, no está prefabricado ni es artificial ".

Josep Fontana, historiador y actualmente profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra hizo la lección inaugural del simposio "España contra Catalunya. Una mirada histórica 1714-2014 » , que levantó ampollas en diferentes ámbitos políticos y mediáticos. Fontana dice en su conferencia ( "España y Catalunya: trescientos años de historia" ):

"Hay un aspecto concreto que quisiera destacar al final de este breve resumen de una larga trayectoria, y es que todo lo que he querido explicar, la continuidad de estos trescientos años de historia, no se puede entender si se olvida que, por debajo de los acontecimientos, y dando sentido a su trayectoria, circula una corriente poderosa y profunda de conciencia colectiva que nos ha permitido preservar la identidad y la lengua contra todos los intentos de negarlas. Una corriente que a veces puede parecer oculta, pero que sale a la luz cada vez que hay que enfrentarse a un obstáculo.

"He citado antes el ejemplo de los milicianos de 1841 y de su afirmación de catalanidad, fruto de una especie de saber popular que se ha transmitido de una generación a otra. Yo mismo no debo mis primeros elementos de mi conciencia a la escuela, que era en mis tiempos, en los años cuarenta del siglo pasado, la del franquismo, donde los cantos y los gritos oficiales del régimen eran una práctica cotidiana, sino que la he recibido de mi propia familia y del entorno ciudadano en el que vivía, que han sido los transmisores de esta herencia de sentimientos y de cultura".

Vamik Volkan , doctor en medicina , docente y supervisor emérito del Instituto Psicoanalítico de Wahsington y miembro del Centro de Negociaciones Internacionales fundado por Jimmy Carter, ha intervenido en multitud de tareas sobre conflictos étnicos y, bajo los auspicios de la ONU, en conversaciones extraoficiales entre representantes de sociedades y pueblos en conflicto . En un artículo titulado " Large -group Identity and Shared Prejudice " (2013 ) refiriéndose a los grupos grandes dice:

" En nuestras vidas rutinarias no estamos especialmente preocupados por nuestra identidad como grupo grande ... de la misma manera que normalmente no estamos preocupados por nuestra respiración".

Y continúa diciendo, que por un incidente, o por causa de " Otros", miles o millones de personas "empiezan a estar dispuestos a hacer algo para repararla, mantenerla y protegerla y, cuando lo hacen, a menudo están dispuestos a tolerar grados extremos de sadismo o masoquismo si consideran que eso que hacen los ayudará a mantener y proteger la identidad de su grupo grande".

En las tres referencias citadas se habla, en mi opinión, en términos de la identidad de grupo, como un proceso profundo que da sentido de pertenencia, un "nosotros", y es sobre estas identidades con sus estereotipos y prejuicios, benignos u hostiles, sobre las que se construyen y perviven los conflictos grupales en los grupos grandes.

Ciertamente es más difícil trabajar con estos grandes grupos que con grupos o instituciones más reducidos y delimitados, pero con el nuevo tipo de civilización que estamos construyendo (TIC, nuevo tipo de globalización, etc . ) y los conflictos que la atraviesan ( nuevas formas migratorias masivas, conflictos de representatividad, etc .), hay que encontrar y reforzar nuevas formas de ver y trabajar con estas grandes dinámicas grupales, pues los viejos métodos de gobernanza y diplomáticos no terminan siendo vías útiles para su abordaje, pues en gran medida también son portavoces de los mismos prejuicios y estereotipos.

Cabe decirlo, son necesarias dosis de coraje por parte de los líderes y organizaciones implicadas en estos grandes grupos, a veces el miedo a perder posiciones ganadas, aunque dolorosas, hace que se piense que "ahora no es el momento " y así vamos manteniendo el conflicto.

Hay diferentes experiencias de trabajo en este sentido, aunque minoritarias, que están estudiando y trabajando sobre el terreno ( ciudades, conflictos, negociaciones, etc. ) desde ópticas que intentan poner de manifiesto lo que hay de latente, los sentimientos y pensamientos en gran medida inconscientes, las resistencias e inercias, de estos grandes grupos de los que todos, de un modo u otro, formamos parte.

La experiencia de trabajo en estas tareas nos enseña que a medida que cada grupo se va haciendo mas capaz de valorar al otro, menos preocupado de ser acusado y por lo tanto menos propenso a culpar al otro, se va haciendo más posible pensar juntos sobre las vías de mejoramiento del conflicto.

Valenti Almirall , salvando las distancias de todo tipo ( históricas , etc. ) y mis discrepancias respecto a su visión, nos da un ejemplo de reflexión abierta en su libro "Lo catalanisme" ( https://ca.wikisource.org / wiki / Categoría: Lo_catalanisme ), publicado en 1886 , cuando se plantea ( Cap.II "Lo carácter castellà" y Cap.III "Lo carácter català" ) el conflicto Catalunya -España intentando entender y explicar al Otro a partir de su valoración.

Hay que mirar más allá del prejuicio , mirando de otra manera, más integrada y menos disociada .
Enero de 2014


Marcel Cirera