lunes, 8 de febrero de 2010

Avatar(es)

“Et lux in tenebris lucet ”


Cada época, cada momento histórico ha construido sus imaginarios. Las sociedades, en su diversidad, han expresado sus deseos, anhelos, visiones y maneras de estar en el mundo a través de símbolos, sueños y mitos colectivos.

Según las épocas, o momentos culturales, aquellos se han valorado más o menos, y en muchos casos se han considerado como subproductos o construcciones de lo irracional (sobretodo bajo la guía de la “luces de la razón”) cuando no, del obscurantismo.

También en el ocaso de modernidad actual (caracterizada de formas diferentes según las visiones o los acentos: “Postmodernidad”, “Hipermodernidad”, “Sociedad liquida”, etc.) se debate sobre la el valor y la preeminencia de los aspectos simbólicos en la vida de las personas y los colectivos, máxime a partir del agotamiento de los grandes metarelatos y de las crisis de la idea prometeica del Progreso y de toda, o gran parte, de la mitología de la Ilustración.


Quizás sea en estos momentos de incertidumbre, de inquietud y de sufrimiento de muchos, donde se han quebrado tantas confianzas y expectativas, cuando podamos mirar los conflictos no solo como turbulencias, sino como oportunidades de cambio, en el sentido de vivir, de verdad, la idea de que hombres y mujeres son los constructores de su propia realidad.

Claro! A parte de otras consideraciones, es una cuestión de decisión, elección y responsabilidad de cada uno.


Podemos considerar, sin duda, que ante las situaciones difíciles (dicen unos: “no empezaremos a salir de la crisis hasta el 2017”) existen respuestas de retraimiento, de “no complicarse la vida”. Ya decía Orwell, “las personas con el estomago vacío no solo no dudan del universo, ni siquiera llegan a pensar en él”.

Por otra parte, y no es menos cierto, podemos considerar la enorme importancia que el sentido puede tener para la supervivencia del hombre, incluso en unas condiciones externas lo más adversas posible.

En este sentido el testimonio de Victor Frankl (uno de los grandes psicoterapeutas del S.XX, creador de la Logoterapia) al relatar su experiencia vivida en los campos de exterminio nazis, es aleccionador. Escribe Frankl, “Aun cuando condiciones tales como la falta de sueño, la alimentación insuficiente y las diversas tensiones mentales pueden llevar a creer que los reclusos se veían obligados a reaccionar de cierto modo,...el tipo de persona en que se convertía un prisionero era el resultado de una decisión intima y no únicamente producto de la influencia del campo”.


Y más adelante añade, “Desgraciado de aquel que no viera ningún sentido en su vida, ninguna meta, ninguna intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad en vivirla, ése estaba perdido”.

En los tiempos actuales existen una serie de factores, que en nuestro día a día, se contraponen, o se hacen incompatibles, con la reflexión, la pausa, etc. como son la aceleración y velocidad emocional, la impulsividad del deseo, etc., pero queramos o no, necesitamos digerir o nos indigestamos, necesitamos dotarnos de espacios y tiempos en nuestro quehacer y sobretodo necesitamos espacio y tiempo para construir sentidos (de las conductas, de las cosas, etc.), ya que ello no es tanto un proceso racional, como emocional o de lo que sentimos (sentidos -significados-, sentidos).

En estos momentos de crisis-cambio cultural construimos colectivamente nuevas mitologías, nuevos simbolismos como “Harry Potter” (icono de la posmodernidad, como señala Maffesoli), “Avatar”, la misma “Red de Redes”, “Google”, pero también los nuevos “ídolos mediático-efímeros”, el “cuerpo-espejo”, la “medicalización social”, etc. que se integran en nuestra cotidianeidad, vivimos con ellos, muchas veces sin darnos cuenta o cuando no, negando su carácter mitológico-simbólico.

Se ha dicho que en las circunstancias de la postmodernidad se han abierto (o reabierto) los nuevos/viejos caminos para desvelar la “mitología-emocional”, y ello es básico, para dar sentido a la complejidad actual, desde lo que representa Obama hasta los pachtunes, pasando por el marketing viral, la reconsideración de las calidades de los productos y el auge de las marcas blancas.

Pero en nuestra cultura heterogénea, sincrética, patchwork, de identificaciones múltiples coexisten visiones y actitudes que todavía privilegian el mito del objetivismo, los modelos basados en la “ley de acero de la razón”, el pensamiento lineal, la literalidad de la visión frente al sentido, obviando que nuestro mundo social y relacional es, ante todo, el resultado de nuestras representaciones mentales y de nuestros imaginarios.


En algo nos estamos equivocando, cuando alumnos cualificados del último curso de Publicidad y RRPP de una prestigiosa Universidad, consideran que lo simbólico es creado directamente por la publicidad.

La condición básica para la simbolización descansa en la capacidad de diferenciar el símbolo de lo simbolizado.


Promover la metaforización creativa y más allá la capacidad simbólica y de sentido, sin quedar fijados en rígidas relaciones analógicas (“Las MDD son productos de baja calidad”; “Belén Esteban es la reina del pueblo”; “La estrategia de marketing es una estrategia de guerra”; etc.) son retos y avatares de hoy.



Marcel Cirera
Febrero 2010
Director
METAFORO
Recerca qualitativa i Estratégia