martes, 11 de mayo de 2010

Objetivismo: un corsé!!

“...una novela es cierta precisamente por ser una invención.”
Anthony Powell
¿Que es lo verdadero, o lo falso, de una idea o de un acontecimiento?
Unos argumentan, que los datos dicen que estamos saliendo de la crisis, y otros, que los datos dicen que lo más duro esta por llegar, y los receptores de dichos mensajes, como mínimo algunos, andan sumidos en la perplejidad.
Este recurso verbal de personalizar un dato o un hecho, pongamos por caso, no solo representa una manera específica de mirar sobre el dato o el hecho (“la crisis nos ha robado la confianza”), sino también un modo de actuar con respecto a ellos (“la bolsa ha reaccionado con euforia”).
Ver nuestras experiencias como cosas o entidades, por más abstractas que sean (“el Espíritu Santo descendió...”,”la crisis nos pone entre la espada y la pared”), nos permite referirnos y razonar sobre ellas, organizarlas, categorizarlas y cuantificarlas.
Cuando estas cosas o entidades se separan de la experiencia y se convierten en “lo objetivo” y ello se entiende como fuente de verdad, entonces esta verdad es la que se denomina como “verdad objetiva”.
La “verdad objetiva”, aunque se trata de una vieja idea presupuesta y difundida en la cultura occidental, seamos claros, no existe, es una visión ligada a la mitología objetivista (cierto es, que con muchos partidarios en nuestra cultura).
La verdad, a mi modo de ver, es siempre relativa a un sistema conceptual, definido, comprendido y aprendido a través de la experiencia vivida y proyectado sobre las cosas o entidades.
Con razón, decía Lakoff “...en una cultura donde el mito del objetivismo está vivo y la verdad es siempre verdad absoluta, la gente que consigue imponer sus metáforas (lideres políticos, religiosos, los media, etc.) sobre la cultura consigue definir lo que es verdad, lo que consideramos que es verdad -absolutamente y objetivamente verdadero-”.
Los mitos nos proporcionan formas de comprensión de nuestra experiencia y el mito del objetivismo, que antes que nada niega que es un mito, se fundamenta, entre otros aspectos, en considerar que las cosas u objetos de este mundo tienen unas propiedades independientes de las personas o sujetos que las viven y en que ser objetivo, es ser racional; y por tanto ser subjetivo es ser irracional y dejarse llevar por las emociones. Y, ya sabemos, que lo irracional, lo emocional y lo inconsciente se asocia a las partes bajas y menos nobles de nuestro cuerpo.
Pero, la creatividad, tan necesaria para los procesos de innovación en nuestra sociedad actual, requiere por decirlo siguiendo la metáfora espacial, de las partes bajas!!
El objetivismo es una manera de entender lo que nos rodea, y también, en consecuencia, una manera de actuar.
Lo vemos plasmado por ejemplo en el análisis de la comunicación humana o más específicamente en el estudio de los mensajes (sociales, políticos, publicitarios, etc.) al considerar que el significado esta implícito y fijado en las palabras, en el texto, obviando que la comunicación es un fenómeno interaccional en un contexto determinado (un marco mental y grupal) en el que intervienen diversos factores (verbales y no verbales, del emisor y del receptor, etc.), donde la captación inconsciente tiene infinitamente más que ver con la intencionalidad y la inferencia que con la decodificación de signos verbales.
Uno de los correlatos de este objetividad mórbida, es la denominada literalidad, que supuestamente apela a lo objetivo, olvidando, entre otras cosas, que siempre hay alguien que es el sujeto de esta literalidad, es decir, que no existe fuera de nosotros, como un ente etéreo.
Un caso especifico de visión y actuación desde la literalidad lo encontramos en la denominada “transcripción de un Grupo” (o de una Entrevista, etc., en el ámbito de la Investigación de Mercados) al considerar ésta como el material de análisis fundamental o incluso único. Lo que sucede es que la centralidad de lo transcrito, requiere la máxima literalidad puesto que se supone que ello es lo más objetivo y por tanto lo mas verdadero.
Al hilo de lo anterior, siempre recordaré al entrañable Eddy Borstein (Uno de los planners pioneros y más destacados de este país, fundador de MMLB), cuando decía “...los clientes no nos pagan para decir lo que la gente dice, sino para aportar sentido y significado a lo que la gente dice o hace...”
Es ilustrativo de las diferentes visiones al respecto de lo anterior un interesante debate online, abierto recientemente en Linkedin (“Cual es el rol de las transcripciones de audio a texto en vuestros proyectos”, en el grupo “Investigación de Mercados en España” -IME-)
En los grupos humanos, tipo de unión tan común en cualquier tipo de sociedad, casi característica de la especie, y en concreto en una variante que utilizamos en investigación, la Dinámica de Grupos, tenemos la posibilidad de trabajar con ellos de forma creativa, lo requiere “salir” del paradigma objetivista.
La comprensión de los fenómenos humanos (y la Dinámica de Grupos son un valioso instrumento para ello) requiere cambiar de visión, requiere apostar por un conocimiento centrado en la experiencia vivida y sentida, tomando en consideración algunas cuestiones, entre otras, como:

- no tomar la parte (p.ej. una transcripción) por el todo (p.ej. un Grupo)
- que el significado no esta fijo en las palabras, en la semántica, sino que tiene que ver más con la pragmática y con lo inferido
- que el observador (p.ej. un monitor de un Grupo) modifica, consciente e inconscientemente, el objeto observado
- las metáforas juegan un papel central en la construcción de la realidad social y no solo son una mera cuestión de lenguaje.
- Lo no-verbal, la experiencia emocional y la “Señales honestas” (como refiere A. Pentland, profesor del MIT Media Lab), es una información prevalente, incluso, sobre la información lingüística.


Con todo, cabe preguntarse ¿porque se persiste hoy, a veces con tanto énfasis, en la “verdad objetiva”? Dejo abierta ésta reflexión y solo apuntare dos cuestiones, la primera es que para los defensores de esta visión, verdad objetiva equivale a verdad absoluta y segunda, que en tiempos de incertidumbre, como los actuales, este tipo de verdad sea un buen asidero.
Dice un proverbio chino: “No importa lo que pasa, importa como vivimos lo que pasa”
Marcel Cirera
Director de METAFORO
Mayo 2010